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A la hora de establecer vínculos con población china, surgen las dudas. Hay gestos que no comprendemos y matices que se nos escapan. Lo cual puede llevarnos a múltiples errores al establecer relaciones personales en China. Pero no todo está perdido: basta con una buena predisposición y ganas de sumergirse en las costumbres de esta nación milenaria para aprender e integrarse en las sutilezas de su cultura.

Cada cultura desarrolla sus propias formas de lenguaje y comunicación social. China no es una excepción. Sin embargo, el modo en que se establecen las relaciones personales en China a menudo confunde a los occidentales recién llegados al país.
Esto se debe a que el modo de relacionarse entre individuos en el país asiático ha evolucionado durante siglos, creando una firme código de conducta que reverencia la disciplina, la jerarquía y el simbolismo. Así pues, hoy día es posible observar vestigios de esa China milenaria en el modo en que las personas interactúan y crean vínculos.
Conforme una persona se acerca a esa fascinante cultura, más evidentes le resultarán ciertos matices sociales en el modo de relacionarse entre individuos. No se trata de una percepción errónea, pues existen hasta tres conceptos destinados a describir el funcionamiento de las relaciones personales en China. De todos ellos, es el guanxi el que destaca por evidentes razones.

El concepto guānxi (關係) es de difícil traducción. A menudo, cuando es trasladado a otros idiomas, se equipara con “relaciones personales” o “conexiones”. Sin embargo, los matices que abarca este término son mucho más amplios y complejos de condensar en un solo vocablo.
Cuando hablamos de guānxi, nos estamos refiriendo al intrincado tapiz de vínculos y conexiones que una persona puede establecer a base de paciencia y tiempo. Se trata de un círculo de contactos cuya relación no se basa en la jerarquía ni en el entorno, sino en el esfuerzo de ambas partes por cultivar y mantener esta relación.
Desde el punto de vista occidental, este tipo de relaciones personales en China podría asemejarse a una red de influencia. Es decir, a los contactos a los que una persona puede recurrir cuando necesita apoyo o bien desea actuar en favor de un tercero. El error, sin embargo, está en la creencia de que basta con una reunión o un café para empezar a tejer el guānxi con otra persona. Una equivocación común derivada del desconocimiento de los matices culturales y sociales chinos. Y es que en el país asiático se valora la constancia y la paciencia. De modo que construir un vínculo equiparable a lo que representa el guānxi puede llevar años. Por contra, la firmeza de esta relación compensa el tiempo que se tardó en forjar la relación.
Es por este motivo que el guānxi detenta gran importancia dentro del mundo de los negocios en China. No en vano, una buena red de relaciones personales es clave para abrir puertas allí donde no alcanza la capacidad económica. Pues, como venimos comentando, China da un peso crucial a los vínculos interpersonales. La cual cosa enlaza con otro concepto destacable: el miànzi.

La traducción literal de miànzi (面子) es rostro o faz. Pero este concepto no alude solamente a la cara de una persona. También es utilizado para hablar de la posición social que una persona ocupa. O dicho de otro modo: el miànzi es la reputación y la dignidad que un individuo detenta ante el resto de la sociedad.
La importancia del prestigio personal a la hora de establecer relaciones personales en China no es algo exclusivo del país. De hecho, el miànzi existe en múltiples territorio del continente asiático como Corea, Vietnam o Tailandia, entre otros. Sin embargo, el concepto es crucial en China a la hora de establecer vínculos entre personas. Entre otras cosas, porque la fiabilidad de un individuo ante sus semejantes depende de esta consideración.
La confianza que la sociedad deposita en una persona (lian, 臉) está regida por su capacidad para conservar su rostro. Cuando alguien actúa de un modo indigno o realiza actos cuestionables, se dice que “pierde su rostro”. Esta pérdida de lian afecta a su capital social. Por contra, ser desautorizado puede hacer que se pierda miànzi, pero esto no tiene por qué conllevar un descrédito social.
Por su respecto cultural a la jerarquía, la resolución de conflictos en China siempre pasará por evitar la pérdida de miànzi del otro. De ahí que, contrariamente a lo que sucede en los países occidentales, resulte tan inapropiado en el país asiático señalar abiertamente los errores de alguien o desacreditarle en público.

El último gran concepto que debemos conocer para entender cómo funcionan las relaciones personales en China es el gǎnqíng (感情). Este vocablo alude a los términos en que se encuentra la relación entre dos personas y está firmemente relacionado con el guānxi.
Al hablar de gǎnqíng nos referimos al grado de afinidad o buen entendimiento que dos personas manifiestan. Cuanto mayor sea el sentimiento, la traducción aproximada que puede darse a esta palabra, más fluido se considera un vínculo. Y, por ende, mayor es su nivel de confianza y respeto mutuo a la hora de cooperar o beneficiarse.
Sin embargo, el gǎnqíng también es extrapolable al estado de las relaciones entre dos grupos diferenciados. Por ejemplo, cuando se emplea en los noticiarios chinos para referir a acciones extranjeras que no han resultado de su gusto. En este caso, hablaríamos de actos o decisiones que perturban el buen entendimiento entre países. O que alteran las relaciones previas. Un supósito que también podemos encontrarnos a pequeña escala al negociar con empresas chinas o de tratar con personal nativo.

Conocer y comprender estos tres conceptos es un primer paso para establecer buenas relaciones personales en China. Sin embargo, profundizar en su cultura y garantizar el florecimiento del guānxi requiere de un buen dominio del idioma.
Hablar chino con fluidez no solo es una gran muestra de respeto, sino también imprescindible para una evolución favorable de nuestros vínculos. Es por eso que desde Hanyu Chinese School ponemos a disposición de nuestro alumnado clases con profesores nativos.
Tanto si buscas abrirte paso con firmeza en el interesante mundo de los negocios en China como si deseas sumergite en su cultura, ponerte en manos de profesionales es el camino más rápido para dominar y amar esta lengua milenaria.