
En la actualidad, China es conocida globalmente como “la fábrica del mundo”. No se trata de una hipérbole, sino de la descripción de una realidad cada vez más tangible. El gigante asiático cuenta con más de 1400 millones de habitantes, lo que lo convierte en un mercado muy atractivo. Pero al mismo tiempo, esta cifra ha hecho de China uno de los principales motores de la economía global.
El mundo de los negocios en China no ha dejado de crecer en las últimas décadas. Se ha expandido por múltiples sectores, como veremos más adelante, y también ha logrado granjearse espacios de influencia fuera de sus fronteras. Es esperable pensar que un crecimiento semejante implica oportunidades. De ahí que el gigante asiático haya despertado tanto interés.
Son precisamente las múltiples opciones que ofrecen los negocios en China lo que los ha situado como línea de meta para tantos profesionales a lo ancho y largo del globo. Es el deseo de muchos de los estudiantes de chino mandarín utilizar sus conocimientos en esta lengua para encontrar su lugar en este flamante mercado. Si bien para ello es necesario tener claros ciertos conceptos desde el primer momento.

El primer escollo con que se encuentran quienes tratar de arrancar su carrera laboral en las empresas asiáticas es el choque cultural. El modo de entender los negocios en China no se asemeja al modelo occidental imperante. Y no tener esto en cuenta puede provocar que demos pasos en falso durante nuestras primeras interacciones. Un error fatal que puede evitarse aprendiendo los fundamentes de la cultura empresarial china.
Antes de empezar nuestra andadura en el creciente mundo de los negocios en China deberemos familiarizarnos con su modo de ser. Comprender las diferencias culturales y saber adecuarnos a estas sinergias es primordial para afianzar nuestra carrera. Y aunque pueda sonar algo abstracto, existen claves para entender y conectar con éxito con las empresas chinas.
Hay una serie de formalidades que no pueden pasarse por alto cuando tratamos de establecemos contacto por primera vez con una empresa china. Las primeras impresiones son de gran importancia y tener en mente los siguientes detalles nos ahorrará equivocaciones:
Adoptando una actitud acorde a estos consejos, habrás pasado con éxito la primera prueba. Aún así, es normal que te sientas encorsetado dentro de estas costumbres. En especial, si te comparas con compañeros nativos. Es completamente normal: la relación de aquellos nacidos en el país con el entorno de los negocios en China empieza mucho antes de la edad legal para trabajar.
Como sucede en muchos países de Asia, los niños son partícipes de la cultura de los negocios desde edades muy tempranas. El gigante asiático no es una excepción a esta norma. Esto es debido a que en la mayoría de familias hay parientes que regentan negocios pequeños y en los cuales los más jóvenes experimentan su primera toma de contacto con el mundo de los negocios en China.
No es que los niños trabajen, sino que se les invita a implicarse y a ayudar a sus familias con pequeñas tareas. Cosa que les reporta grandes beneficios a futuro. En estos entornos controlados, los más pequeños aprenden a comportarse en sociedad y a relacionarse con los clientes. De este modo, cuando alcanzan la edad adulta, ya han integrado las sinergias de las relaciones laborales y pueden desenvolverse en ellas sin esfuerzo.
Estas es una ayuda con la que los extranjeros no cuentan. Así pues, para ponerse a la altura de los trabajadores nativos, un alumno de mandarín dispuesto a hacer carrera en China debe formarse de un modo total. No bastará con el idioma si se pasan por alto los usos sociales y las formas de relacionarse propias de la cultura china. Unos usos que, además, no son idénticos en todo el país.
Existen diferencias en el modo de abordar los negocios en China según el lugar en el que nos encontramos A la complejidad antes mencionada debemos sumarle una serie de particularidades que se dan entre las diferentes regiones de China a la hora de abordar las relaciones laborales. Algunas de ellas, bastante curiosas.
Tener presentes estas divergencias y saber adaptarnos a ellas jugará a nuestro favor cuando tratemos con estas empresas. Y también nos hará ganar puntos de cara a nuestros contactos en los negocios en China. Algo muy importante para favorecer el guānxi.

Otro reto añadido a la hora de establecer vínculos en el entorno empresarial chino es que no todas las interacciones sociales pasan por las palabras. Existe todo un mundo de interacciones no verbales y normas no escritas que determinan cómo se forjan las relaciones y alianzas dentro del ámbito de los negocios en China. Y si bien pueden resultar algo complejos para un extranjero, no por ello debemos descuidarlos si queremos prosperar en este terreno.
Para poder labrarnos un futuro laboral con perspectivas de éxito es importante conocer tanto las mecánicas de la economía china como la mentalidad que las impulsa. Existen tres pilares que determinan si una alianza será fructífera o no a la hora de desenvolvernos como profesionales en el gigante asiático. Nos referimos al respeto, la paciencia y la planificación. En la suma de estos factores se hallan las claves para aprovechar las oportunidades de la economía de China. Vamos a examinarlas una por una.
China es un país que ha mantenido intactos sus valores culturales por siglos. Estos han impregnado la sociedad hasta ensamblarse en su modo de interactuar entre los individuos en todos los ámbitos. Inclusive en el entorno laboral. En las oficinas de China, el respeto hacia los superiores jerárquicos es imprescindible para abrirse camino.
Como comentábamos, el país no premia tanto la voz individual como los esfuerzos colectivos. De modo que respetar los turnos de palabra y no contradecir a los superiores es una muestra de buena educación y etiqueta. Eso no significa que no puedan señalarse los errores o dar muestras de discrepancia. Pero tales consideraciones deberán llevarse a cabo en privado para no alterar el guānxi de la persona. Un concepto que abordaremos en breve.
Es tal la importancia que los negocios en China otorgan al respeto que, inclusive sin metemos la pata en las primeras interacciones, nuestros socios chinos no nos lo comunicarán de un modo abierto. De hecho, las negativas en China son tan elegantes que solo una buena comprensión de la cultura del país nos permitirá advertir el disgusto o el interés de nuestros interlocutores.
No leer la tarjeta de presentación o ser evasivo en cuanto a un cierre de acuerdos es un “no” silencioso que pocos saben interpretar. Con todo, evitando exponer públicamente a las otras personas y manteniendo siempre una actitud respetuosa y proactiva para con los superiores, es posible sortear los jarros de agua fría en tu camino profesional. Siempre y cuando seas paciente.
Algo que desespera a los occidentales es la lentitud con que se forjan las relaciones laborales en el mundo de los negocios en China. Acostumbrados a un pragmatismo que valora la rapidez, los profesionales que se acercan por primera vez al gigante asiático se sientes frustrados por la demora en el cierre de acuerdos habitual en este país.
Esto no se debe a que exista el recelo o la indecisión entre las empresas chinas. Una vez más, es su legado cultural el que obliga a gestar las relaciones a fuego lento. Y es que uno de los conceptos que más valor tienen para el ámbito empresarial chino es el guānxi: la red de relaciones personales que avala a una persona como socio fiable. Es decir, que para que un cliente chino te tome en consideración, espera primero poder forjar una relación de confianza personal contigo.
Todas las relaciones personales en China se sustentan en el guānxi. Un buen socio es aquel que ha sabido construir y mantener un círculo de conexiones amplio. De esta persona se dice que tiene un buen miànzi (面子). O lo que es lo mismo; que goza de buena reputación y dignidad. Es precisamente por causa de dar tanta importancia al rostro público que cualquier señalamiento público está tan mal visto, pues podría alterar la buena consideración de esa persona de cara a la sociedad.
Los negocios en China no contemplan la visión a corto plazo. Una alianza comercial, además de fiable, ha de ser prolongada y duradera. Algo que tiene mucho sentido, ya que como hemos visto, la cultura del gigante asiático contempla una ingente inversión de tiempo en la creación de estos vínculos personales que devendrán pactos empresariales.
Antes mencionábamos la importancia de participar en reuniones y comidas con nuestros futuros socios. No es un detalle menor. Establecer una relación de confianza puede llevarnos varias reuniones antes de que podamos empezar a hablar abiertamente de planes de futuro. Y es que en la cultura china, la implicación personal y en interés hacia el otro son imprescindibles para participar en el mundo de los negocios.
Puede llevarnos años alcanzar el guānxi. Pero una vez logrado, nuestro cliente chino se convertirá en un socio fiable. Además de en un buen amigo, claro. Este modo de tejer alianzas tan centrado en lo personal puede sorprender a los extranjeros. Sin embargo, al cabo de unas cuantas interacciones, nos habremos acostumbrado a este modo de establecer vínculos y disfrutaremos de una red de contactos duradera y segura. Lo que nos abrirá puertas en múltiples sectores punteros.

Aunque las exportaciones son lo que ha hecho famosa a China en el mercado global, lo cierto es que la participación del gigante asiático en la economía mundial va más allá de la venta. Desde la consolidación de lo que se ha venido a conocer como la Nueva Ruta de la Seda, las relaciones entre Europa, África y China son más fluidas que nunca. Lo que ha permitido al país asiático convertirse en un actor clave en sectores diversos y preponderante.
Nadie pone en duda hoy día que el gran motor de los negocios en China se encuentra en manos de la industria tecnológica. En especial, en aquellas empresas que han sabido adaptarse a las nuevas tecnologías y hacer de los avances en este campo su buque insignia. Marcas como Huawei o Xiaomi no son solo sinónimos del poder económico de China; forman parte de la cotidianidad de muchas empresas y hogares alrededor del mundo.
Actualmente, estas empresas participan de un mercado global donde la competencia es feroz. Lo cual representa una oportunidad para quienes desean asentarse profesionalmente. El talento extranjero poseé un gran atractivo para las empresas chinas dedicadas a la tecnología y las telecomunicaciones. De modo que un estudiante de este ámbito con competencias lingüísticas en mandarín resulta muy atractivo para estos gigantes.
El otro gran motor de la economía china se encuentra en el tejido empresarial dedicado a las infraestructuras. Como inversor extranjero, China ha puesto una ingente cantidad de capital destinado a mejorar y fortalecer grandes obras de esta tipología fuera de sus fronteras.
Conocidas son a escala mundial sus participaciones en obras de gran calibre en el continente africano, donde varios países han confiado en las empresas chinas para impulsar el desarrollo de su nación. Desde la creación del Fondo de Cooperación Africa-China, con más de cincuenta miembros, las relaciones entre ambas partes no ha dejado de crecer.
China ha erguido no solo kilómetros de carretera, sino también extensas líneas de alta tensión, puertos y toda suerte de obras de gran calibre. Lo que la ha llevado a buscar a profesionales extranjeros en este ámbito capaces de desenvolverse tanto en el entorno empresarial chino como a servir de enlace en sus relaciones con otros territorios.
El último gran bloque en auge dentro de los negocios en China es el amalgama del lujo. Este sector, en auge desde hace unas décadas gracias al florecimiento de la clase media en el país, se ha convertido en un entorno muy atractivo para las empresas chinas. El gigante asiático busca no solo acceder a las grandes marcas globales, sino impulsar su propio mercado nacional de productos VIP.
Moda, joyería, relojería, automóviles… Cualquier mercancía exclusiva despierta el interés de los inversores chinos. Lo cual propicia que muchas empresas busquen en el talento emergente extranjero perfiles que les permitan crecer a nivel global en este terreno. Los profesionales de estos sectores que, además, detenten habilidades en mandarín, hallarán en el creciente mercado del lujo chino un nicho fiable y en expansión para desarrollarse a largo plazo.

Pensar que aprender la lengua china solo permite abrirse camino en este país es una creencia errónea. En la actualidad, gracias a la globalización, los negocios en China se han extendido mucho más allá de las fronteras del país. De hecho, puede decirse que estos alcanzan hasta allí donde se habla mandarín. Lo que convierte el conocimiento de este idioma en una llave maestra del progreso laboral.
Hoy día, aprender chino es una apuesta de futuro para profesionales de múltiples sectores que ya no necesitan afincarse en China para sacarle partido a estos conocimientos. Es posible crecer y prosperar a la ampara de una gran empresa del país asiático desde varios continentes.
Gracias a la migración, en el continente americano se han asentado y prosperado múltiples comunidades chinas. Estados Unidos acoge en sus grandes ciudades, como Nueva York y San Francisco, a barrios enteros conformados por población venida de China que ha echado raíces en el país.
En estos lugares el uso del chino mandarín es frecuente. No solo en el ámbito doméstico, también en los centros culturales y en los programas universitarios de la zona. De hecho, debido al creciente interés por el mundo de los negocios en China, muchas escuelas públicas han impulsado planes de inmersión lingüística para que su alumnado gane competencias en chino.
En Canadá sucede algo parecido que en su país vecino. Gracias a las oleadas migratorias, el territorio cuenta con una población estable de hablantes de chino mandarín. La ciudad de Vancouver, por ejemplo, acoge el famoso barrio de Chinatown, cuna de la población venida de China décadas atrás.
Además, la proximidad geográfica con el continente asiático convierte a Canadá en un enclave estratégico para los negocios en China. Pues sirve de puente entre Asia y el mundo occidental. De modo que un alumno aventajado de chino puede con facilidad asentarse y prosperar en Toronto o la ya mencionada Vancouver.
En los últimos años, el continente europeo despierta interés entre las grandes empresas que controlan el mundo de los negocios en China. Gracias a su volumen de población, el país asiático contempla Europa como un mercado atractivo para comercializar sus productos. Y también como un espacio donde asentar filiales de sus empresas y prosperar.
Gracias al estrechamiento de lazos económicos entre China y España, en los último tiempos ciudades como Madrid y Barcelona se han convertido en centros clave para el despliegue del gigante asiático en Europa. De ahí que muchas empresas ofrezcan formación en chino mandarín para que su personal pueda afianzar vínculos con el mundo de los negocios en China.
Los conocimiento de chino mandarín permiten actualmente desarrollar una buena carrera profesional desde las grandes ciudades europeas. Sea para convertirse en enlace entre las empresas asiáticas y Europa o bien para contribuir a la expansión de China más allá de sus fronteras geográficas.
Tal vez resulte una obviedad mencionar que en Asia se habla mandarín. Sin embargo, sería irresponsable no mencionar las múltiples oportunidades que ofrece el continente asiático para quienes buscan valerse de sus conocimientos de chino para abrirse un hueco en el mundo de los negocios en China.
Así pues, iniciar la andadura en la República Popular China, donde el mandarín es lengua oficial, significa empezar la trayectoria profesional por la puerta grande. Las bulliciosas ciudades como Beijing son un lugar perfecto para realizar una inmersión lingüística completa. Y también el crisol donde prosperan múltiples empresas destacables a nivel global.
A este respecto, Taiwán no va a la zaga. El territorio insular actúa, por sus particularidades, como un lugar de intercambio cultural y comercial entre naciones. Por este motivo, muchos de los nombres destacados de los negocios en China buscan contar con oficinas en la isla que les sirvan para expandirse hacia nuevos mercados.
El tercer destino preferente para quienes busquen abrirse paso en el tejido empresarial chino es Singapur. La ciudad ha sabido encontrar el equilibrio lingüístico y cultural perfecto para convertirse en un centro de confluencia económica entre Oriente y Occidente. Inglés y mandarín van de la mano en los medios y también en lo empresarial. Una persona que domine ambos idiomas y resida en la zona puede convertirse en poco tiempo en un activo de alto valor para los negocios en China.

Como puede verse, un conocimiento profundo de la lengua china es imprescindible para labrarse un buen futuro laboral a la ampara del gigante asiático. Los estudiantes que dominan este idioma, tienen más oportunidades de crecer profesionalmente. En especial, aquellos que se han formado en centros oficiales y tutorizados por especialistas.
Por este motivo, parte de las clases online adaptadas que ofrecemos en Hanyu Chinese School se centran en la preparación para avanzar en el mundo de los negocios en China. Contamos no solo con materiales didácticos multiplataforma, sino con un profesorado experto y capaz de diseñar planes de estudio individualizados.
Creemos que aprender chino es una apuesta de futuro y nos adaptamos a la necesidad de cada alumno para garantizar una progresión constante y satisfactoria. Y es que no hay mayor motivo de satisfacción que crecer en lo profesional sabiéndose asesorado por personal especializado que propicie, paso a paso, el inicio de un boyante futuro laboral.


